Crónicas

Redes sociales: buenas y malas juntas.

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El terror nunca carece de inventiva, la historia del mundo está marcada, la tortura medieval en los campos de concentración nazis o las hambrunas estalinistas.

Dado que estamos en una sociedad individualista, criada en el fondo de los videojuegos y conectada a las redes sociales, se deduce que el mal ha encontrado una nueva forma de reinventarse. El siniestro terrorista en Christchurch, Nueva Zelanda, filmó y transmitió en vivo en Facebook. Vive los asesinatos en masa que estaba cometiendo en dos mezquitas. Estas imágenes se llevaron rápidamente a otras plataformas digitales y se pudieron seguir desde todos los rincones de la Tierra. Se había cruzado un nuevo límite.

Desde entonces, el gesto ha sido ampliamente condenado, obviamente, al igual que las desviaciones generadas por nuestra gran conexión planetaria. Los extremistas encuentran algo para alimentar sus caprichos, pero lo que es peor, encuentran personas que los apoyan.

De todos modos, incluso sin caer en lo peor, el mundo virtual permite que toneladas de personas anónimas, buenos ciudadanos y que en la vida real nunca se deslicen, descarguen su descaro atacando con ferocidad con personalidades o Colegas, clase o trabajo.

Por eso, cuando se alcanza la bajeza más profunda, como en Christchurch, hay algo que se quiere desenchufar todo. Es imposible detener el odio, ¡pero al menos podríamos evitar que se propague a todo el planeta, como un incendio forestal en tierra seca!

Ver también: Cómo utilizar mejor Internet desde hoy.

Sin embargo, el sábado por la mañana, cuando los medios de comunicación estaban llenos de información sobre Christchurch, otra noticia importante aún logró escabullirse. Pensé que ella podría haber tomado la delantera o jugar al lado, para mostrar mejor los lados de la moneda.

Estas redes sociales, incluido el asesino anti-musulmán de Nueva Zelanda, habían sido usadas fríamente en su inhumanidad, al mismo tiempo habían llevado a una tremenda movilización de jóvenes. Una gigantesca marcha por la humanidad, para salvar el planeta.

Si la huelga escolar lanzada en agosto pasado por una adolescente sueca, Greta Thunberg, ha alcanzado a muchos de sus contemporáneos en diferentes países y durante meses, si esta última, inspirada por Greta, se manifestará a su vez, depende de Por las redes sociales.

A priori, Greta Thunberg, seria y reservada, no tiene nada de una figura ardiente y carismática que levanta las multitudes. Pero esta chica determinada ha utilizado el mundo virtual para difundir sus convicciones. El efecto ha sido extraordinario.

Y aún es gracias a las redes sociales si estas demostraciones dispersas terminaron en una sola fecha, el 15 de marzo, decretada por todos estos jóvenes anónimos días mundiales de movilización para el clima. El viernes pasado, estudiantes y estudiantes de Chile, Francia, Uganda, Filipinas, Hong Kong, Estados Unidos, Nueva Zelanda, sí, después de la masacre de Christchurch. - Salvo todos los continentes, desfile al mismo tiempo en 123 países.

En Quebec, varias ciudades fueron afectadas por el movimiento. En Montreal, el evento incluso reunió a decenas de miles de jóvenes, tan numerosos que la caminata climática fue una de las más concurridas del mundo.

Así que no, las redes sociales no solo transmiten odio, sino también solidaridad. Enfrentados a cientos de miles de jóvenes en movimiento, ni siquiera el asesino más delirante puede, no debe, hacer peso.

Aquí, lo hago a propósito, me opongo a Good to Evil, sí, con mayúsculas. Sé que cuando cavamos, descubrimos que los terroristas a menudo provienen de orígenes mortales que alimentaron su odio al mundo; que a la inversa, bajo los lemas para cambiar el mundo, en la vida cotidiana vivimos lo más a menudo en contradicción con nuestras buenas intenciones.

Pero también creo que debemos forzar la línea, obligarnos a sacar lo que nos une y no solo lo que divide o sorprende. Las redes sociales también pasan la belleza, la vitalidad, la resistencia de la humanidad.

Y más a menudo, modestamente, a diario, también nos hacen sentir juntos.

Yo, por ejemplo, nunca vuelvo a escuchar la televisión en vivo. En frente de mis programas favoritos, me conecto a la palabra clave asociada a ellos en Twitter y durante los recesos, veré las reacciones de quienes siguen la misma trama. A veces me deslizo el grano de sal, siempre me resulta divertido notar que otros, al mismo tiempo que yo, se ríen, se asombran, se sorprenden ante un cambio, se maravillan ante el juego de actores y actrices. ... o derramar una lágrima.

Son comunidades efímeras, sin más pretensiones que el placer compartido, pero que se encuentran todas las semanas, el mismo día, la misma hora, a veces durante años.

Estamos llegando a la finalUnidad 9, uno de los programas más comentados en Twitter, y además del programa en sí, de tan alta calidad, esta reunión virtual del martes por la noche también será parte de lo que voy a extrañar.

Todo esto no detiene a los conspiradores, a los pervertidos, a los que odian. La respuesta está en otra parte: tome las mismas herramientas para crear complicidad, alegría y esperanza, y así alimentar pequeños y grandes momentos de unión humana.

***

Periodista desde hace más de 30 años, Josée Boileau ha trabajado en los medios más importantes de Quebec, incluidos los diarios. El deber donde fue editorialista y editora en jefe. Hoy, ella narra, comenta, anima y firma libros.

Lea también: ¿Por qué repensar Internet, entre otras cosas para nuestra salud mental?

Vídeo: Terapia De Redes Sociales (Octubre 2020).

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